Cuarta edad: Ser "computín" pasados los 80. Carlos Valencia (94) cayó rendido por la computación, por lo mismo comenta que le gustaría encontrar a un profesor que le hiciera clases en casa, para seguir avanzando en el mundo de Internet. No sólo manejan el Word o el Excel, algunos osados de la cuarta edad ya se están lanzando a navegar por internet y a no olvidarse de revisar a diario sus emails.
María Paz Carvajal "De visita en casa de uno de mis nietos, entre sus atenciones me dijo: ¿Le gustaría que la lleve al Louvre para ver la "Monalisa"? No podía creerlo, entrar al Louvre desde tan lejos. Mi nieto preparó la computadora y empezamos a subir una escalera con cuadros maravillosos, fue una tarde hermosa".
Una que Emilianne Dasse (Mimí), pese a sus 96 años, jamás olvidará, pues ahora sólo tiene que entrar a www.biblioredes.cl/emilienne.cl, y repasar su historia.
Y es que tan cautivada quedó con la tecnología, que su nieto no sólo le regaló un computador usado, sino que ella "cateteó" en la municipalidad de su comuna (Rengo), hasta que logró que le hicieran un curso. En 15 días ya tenía las nociones básicas de la computación e internet y, con ayuda, creó su propia página web, donde le cuenta al mundo sobre su vida e intereses.
Ir más allá
Como ex miembro de la Armada a Carlos Valencia (94) le gusta la palabra "navegar". Claro que en sus años de oficial nunca imaginó que cambiaría un buque por un PC.
"Lo terrible de la vejez es la soledad, porque se van muriendo todos. Entonces vi que una forma de matar el tiempo y mantenerme activo era la computación".Con 88 años, un día partió a una tienda, pidió asesoría y se compró nada menos que un notebook. "Es que siempre he visto mi escritorio como un cosa bonita y un aparato tan grande lo echaría a perder".
Dos años estuvo con clases particulares en casa. Hoy se ríe con los chistes que le mandan al mail y se informa con los diarios electrónicos del mundo, además disfruta de su nuevo "chiche": la última versión de la enciclopedia virtual Encarta que consulta a diario. "No me quita espacio y es como si uno fuera a cada rato a la biblioteca".
Carlos y Mimí son ejemplos de cómo la tecnología traspasa las barreras del tiempo. Ya se manejan en los programas Word y Excel, pero quieren avanzar más. "El computador es una caja de Pandora, con un montón de cosas que uno quiere saber. Y teniendo uno cerca, es pecado no aprender a arrancarle sus secretos", dice Mimí.
Siempre se les dice a los jóvenes que internet no debe reemplazar una buena conversación personal, pero en la cuarta edad el panorama cambia. "La computación e internet ofrecen una tremenda ventana abierta al mundo en una etapa en que ya se suelen tener limitaciones físicas que van dificultando ese acceso al exterior", explica la sicóloga Carolina Vásquez.
Además, no hay que tenerle miedo. Pese a que en un comienzo es una disciplina que requiere de memoria episódica (ésa que nos permite recordar, por ejemplo, qué película vimos anoche), una vez aprendida la lección ya no se olvida, pues pasa a ser parte de la memoria procedural (ésa que ayuda a registrar eventos como conducir o anudar una corbata).
De esta forma, dice la sicóloga, "puede que se demoren un poco más en aprender, que tengan que repetir más veces los pasos, pero luego que lo aprendan lo retendrán siempre, sin importar que tengan 80, 90 años o más".
Tienes un email
El flash de la cámara fotográfica pone a Mimí nerviosa, sus manos quieren ponerse a temblar, duda de su contraseña, se le pierde el "@" en el teclado, pero sabe dónde quiere llegar. Se toma unos minutos y lo logra: "¡Mira, tengo correo nuevo! Es de mi amiga Lucía. Casi todos los días me llegan mensajes".
Hotmail es sin duda su página favorita y una especie de vara mágica en su vida, desde que empezó a encontrarse con sus familiares franceses de los que no sabía nada desde hace siete décadas. Ahora le mandan recetas, fotografías y en noviembre vienen a Chile a verla.
Si a través del mail conversa más seguido con su hijo de Santiago.
"Aunque varios se resistan, el lenguaje internet se impone en la sociedad. Responder un mail a veces es más fácil que tomar el teléfono y llamar. Por eso, sumarse a este nuevo lenguaje hace estar más conectado con la gente que uno quiere", dice la sicóloga.
Ad portas de los 80, la religiosa Lucía Mesa, por ejemplo, puede acercarse mejor a los jóvenes. "Como los preparo para sus sacramentos en la Universidad Gabriela Mistral, la computación me ayuda a prepararles apuntes. También saco paisajes bonitos de internet y hago afiches".
Antes de enfrentarse al PC cuenta que nunca estudió mecanografía y que eso le pasa la cuenta, pero con esa misma suavidad con la que habla empieza a digitar su clave, teclea con el dedo índice letra por letra, y resulta. "Entro a páginas interesantes que tienen temas teológicos y de sicología. Guardo mucho material, aunque lo de "copiar-pegar" a veces me falla, pero lo que más me cuesta es adaptarme a cada aparato. En la universidad tengo uno, en mi escritorio otro y en clases, otro".
Sí, porque Lucía sigue perfeccionándose, pues ya tiene un nuevo deseo, que confiesa con voz baja y guiñando el ojo: "Voy a aprender a bajar música".
Cuestión de costo
Mario Lacassie jamás supo de un PC hasta que hace unos meses decidió no seguir siendo "analfabeto". "Los que en este siglo no sepan computación van a ser iguales que los que antes no sabían leer ni escribir. Claro que hay que buscar cursos buenos, porque los talleres para mayores a veces son muy elementales".
Al lado de Mimí y Carlos, Mario es un lolo de 74, pero igual resulta loable oírlo hablar de chat, megabytes, escáner. Quizás a los 90 será un experto, más ahora que contrató banda ancha y podrá practicar más. Y es que sabe que factor económico limita más que la edad. Su plan le sale $19.900 al mes, monto que no le alcanza a Mimí Dasse con su montepío: "Yo sólo me meto en las noches".
Fuente: El mercurio Haga Clic en:
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